Los devotos del mindfulness o atención plena, a menudo descrita como atención libre de juicios a las experiencias del momento presente, están bien versados en los múltiples beneficios de su práctica. Entre estos beneficios se encuentran los siguientes:

  • Atención más centrada
  • Relajación
  • Cambios positivos en el estado de ánimo
  • Mayor auto-consciencia
  • Mejora de la salud y el bienestar

Beneficios para la salud derivados de la práctica de mindfulness

Hasta la fecha, las pruebas científicas más sólidas en relación con los beneficios positivos de la meditación para la salud proceden de dos metanálisis (análisis de datos recabados de múltiples estudios) de la investigación en materia de meditación. El primer metanálisis de 47 ensayos con 3.515 participantes reveló que aquellos que participaron en programas de mindfulness experimentaban menos ansiedad, depresión o dolor.

En el segundo metanálisis de 163 estudios se hallaron evidencias de que la práctica de la meditación está asociada a una reducción de las emociones negativas y neurosis, y el efecto de la meditación fue comparable al de los tratamientos comportamentales y la psicoterapia.

Debido a la creciente popularidad del mindfulness, así como a la aparición de pruebas cada vez más sólidas que apuntan a que la meditación ejerce una amplia variedad de efectos sobre la salud susceptibles de ser medidos, la neurociencia está interesándose por los mecanismos biológicos que subyacen a estos efectos en el cerebro.

Existen pruebas de que el mindfulness tiene efectos sobre el cerebro

El año pasado se publicó una amplia revisión en la publicación Nature Reviews Neuroscience. La revisión, titulada “The Neuroscience of Mindfulness Meditation,” (La Neurociencia detrás del mindfulness), exploró el estado actual de la investigación neurocientífica del mindfulness. Entre los autores se encuentran Yi-Yuan Tang, investigador de la medicina cuerpo-mente del Departamento de Ciencias Psicológicas de la Universidad de Texas, quien también practica medicina tradicional china; Britta Holzel, especialista en neurociencia e instructora de yoga del Departamento de Neurorradiología de la Universidad Técnica de Múnich; y Michael Posner, psicólogo de la Universidad de Oregón.

“A pesar de que la investigación de la meditación está aún dando sus primeros pasos, existen ciertos estudios en los que se han investigado los cambios en la activación cerebral en condiciones de reposo y durante tareas específicas asociadas con la práctica del mindfulness”, afirman los autores. “Hay cada vez más pruebas de que el mindfulness podría causar cambios neuroplásticos en la estructura y la función de las áreas cerebrales responsables de la regulación de la atención, la emoción y la conciencia de uno mismo.”

El mindfulness cambia la estructura del cerebro

Durante la última década, múltiples estudios de neuroimagen han investigado los cambios en la morfología cerebral relacionados con la práctica del mindfulness. En un intento por consolidar los hallazgos, un metanálisis reunió datos procedentes de 21 estudios de neuroimagen en los que se examinaban los cerebros de aproximadamente 300 meditadores experimentados. El estudio reveló que ocho áreas cerebrales se activaban de forma congruente en los meditadores experimentados. Estas son las ocho áreas implicadas:

  • Corteza prefrontal rostrolateral: una región asociada a la meta-consciencia (la conciencia de cómo pensamos), la introspección y el procesamiento de información compleja y abstracta.
  • Cortezas sensoriales y corteza insular: principales centros corticales para el procesamiento de información táctil como el tacto, el dolor, la propiocepción consciente y la conciencia corporal.
  • Hipocampo: dos estructuras subcorticales implicadas en la formación de la memoria y la construcción de respuestas emocionales.
  • Corteza cingulada anterior y corteza cingulada media: regiones corticales que participan en la autorregulación, la regulación emocional, la atención y el autocontrol.
  • Fascículo longitudinal superior y cuerpo calloso: estructuras subcorticales de sustancia blanca que comunican los hemisferios cerebrales.

Aunque las formas específicas en que las diferentes áreas cerebrales mostraban cambios variaban de estudio en estudio (ciertos estudios emplearon diferentes parámetros de neuroimagen), se observaron cambios en la densidad del tejido cerebral, el grosor del tejido cerebral (lo que indica un mayor número de neuronas, glía o fibras en un área en concreto), el áreas de superficie cortical y la densidad de las fibras de la sustancia blanca.

El impacto de la meditación sobre estas estructuras cerebrales parecía presentar una magnitud “media”, lo que significa que la magnitud del efecto observado es comparable a los efectos “medios” de muchas otras intervenciones comportamentales, educativas y psicológicas.

Dado que hay tantas regiones que se activan durante la práctica del mindfulness, como la corteza cerebral, la sustancia blanca y gris subcortical, el tronco encefálico y el cerebelo, Tang, Holzel y Posner sugirieron en su revisión que los efectos de la meditación podrían movilizar la activación de redes cerebrales a gran escala, así como de múltiples aspectos de la función cerebral.

El mindfulness modifica los patrones de la actividad cerebral

Los estudios de neuroimagen del cerebro no solamente pueden revelar cambios en la estructura cerebral, sino también en los patrones de la activación cerebral. En su revisión, Tang, Holzel y Posner también exploraron la hipótesis de si el mindfulness ejerce sus efectos a través de una activación alterada de las áreas cerebrales que participan en la regulación emocional, la atención y la conciencia de uno mismo.

Una de las hipótesis que se barajan en relación con la regulación de las emociones es que el mindfulness fortalece los procesos cognitivos (pensamiento) prefrontales superiores, lo que a su vez modula la actividad de otras áreas cerebrales importantes para el procesamiento de las emociones, como la amígdala. Una serie de estudio de neuroimagen cerebral respaldan esta hipótesis.

La filosofía budista enseña que la identificación con el concepto estático del “yo” causa estrés psicológico. Los estudios realizados con practicantes de mindfulness han demostrado que tal práctica está asociada a una representación de uno mismo más positiva, una mayor autoestima y una mayor aceptación de uno mismo. Estos conceptos no son fáciles de integrar en un estudio neurocientífico.

No obstante, múltiples estudios muestran que la región insular se activa intensamente durante la meditación. Se cree que esta alteración representa una conciencia aumentada de la experiencia del momento presente. “Este cambio en la auto-consciencia es uno de los principales efectos beneficiosos de la práctica del mindfulness”, afirman Tang, Holzel y Posner.

El futuro de la investigación del mindfulness

A pesar del entusiasmo derivado de la notificación de hallazgos positivos en relación con los efectos de la meditación, hay que destacar que la investigación en materia de mindfulness es un ámbito joven, y aún quedan muchos estudios por replicar.

Sin embargo, Tang, Holzel y Posner llegaron a la conclusión de que “… la práctica del mindfulness puede constituir un abordaje prometedor para el tratamiento de trastornos clínicos y podría facilitar el cultivo de una mente sana y un mayor bienestar”.

– Fuente: artículo de la neurocientífica Sarah McKay para Chopra Center
– Traducción: Mindfulness Exercises

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