Los trastornos de ansiedad son los trastornos mentales más comunes, causando estragos en la vida cotidiana.

Recientemente, un equipo de investigadores dirigido por el Dr. David Creswell de la Universidad Carnegie Mellon se propuso investigar qué impacto ejerce la práctica de mindfulness o atención plena en el cerebro ansioso.

Para diseñar su estudio, Creswell y su equipo reclutaron a los participantes de una población que se encuentra expuesta a mucho estrés: los parados.

Hoy sabemos que cuando el estrés no se trata, puede convertirse en crónico y contribuir a la aparición de ansiedad y depresión. Además, los altos niveles de hormonas del estrés que se liberan en el cuerpo también aumentan el riesgo de desarrollar problemas de salud graves, como un sistema inmunitario debilitado, problemas digestivos y enfermedades del corazón, entre muchos otros.

Creswell escogió a 35 adultos desempleados, y los dividió aleatoriamente en dos grupos: unos recibieron un retiro intensivo de mindfulness de 3 días y otros un programa de relajación de 3 días que no incluía la práctica de mindfulness.

Todos los participantes se sometieron a un escáner cerebral en reposo 5 minutos antes y después de su programa. Además, los investigadores tomaron muestras de sangre de cada uno de los participantes al comienzo del estudio y en una visita de seguimiento 4 meses después.

Creswell y su equipo estaban examinando específicamente los patrones de conectividad de red del cerebro. Querían saber si la atención plena (mindfulness) podría cambiar la conectividad funcional en estado de reposo de las redes cerebrales que están asociadas con las divagaciones mentales y el control ejecutivo.

Creswell y su equipo plantearon la hipótesis de que los cambios en estas redes podrían mejorar la regulación de las emociones, la capacidad de afrontar del estrés (resiliencia) y los resultados de salud relacionados con el estrés.

El equipo también exploró el impacto que la práctica de mindfulness podría tener sobre un biomarcador inflamatorio específico, conocido como interleucina-6 (IL-6). Se sabe que este biomarcador es elevado en los sujetos bajo estrés y se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares e incluso la muerte.

Y bien, ¿qué descubrieron?

Los escáneres cerebrales de los participantes que recibieron el programa de mindfulness mostraron una conectividad elevada en modo de reposo en las redes de las zonas cerebrales asociadas con la atención y el control ejecutivo. Los investigadores no observaron resultados similares en los análisis de los participantes que recibieron solamente el programa de relajación. Además, los participantes que recibieron el programa de mindfulness presentaron una reducción de los niveles de IL-6 en la visita de seguimiento al cabo de 4 meses.

Creswell y su equipo creen que estos cambios en la estructura y la actividad cerebral después de la práctica de mindfulness podrían contribuir a mejorar la función ejecutiva, la resiliencia en relación con el estrés y la salud física de los pacientes.

Tenemos que ser precavidos en la interpretación de estos resultados. Este estudio se realizó con una pequeña muestra de participantes, todos los cuales estaban experimentando un tipo muy específico de estrés. Sin embargo, es alentador leer estudios que demuestran que es posible generar cambios cerebrales asociados con la práctica de mindfulness.

El estudio completo fue publicado en línea en la revista Biological Psychiatry en enero de 2016.

Fuente: NICABM
Traducción de Mindfulness Exercises
Imagen: goodwin_x

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